Tienes algo bueno que ofrecer y te cuesta contarlo de forma que la gente lo entienda y lo quiera. Lo escribo yo por ti, en una página donde quien llega entiende qué ofreces, ve que es para ella y quiere contratarte. Con un diseño cuidado y bonito, y lista para publicar en tres días.
Cuando alguien llega a lo que vendes, mira tres cosas aunque no lo diga: si te entiende, si lo necesita y si lo quiere. Si alguna falla, se va.
Tú conoces tu servicio por dentro y te parece clarísimo. Quien llega lo ve por primera vez, y «cinco sesiones de una hora» no le explica qué cambia en su vida.
Quien lee se pregunta qué se lleva él. Si la página habla de tu método, de tu temario y de tus horas, tiene que averiguarlo por su cuenta, y casi nadie lo hace.
Aunque entienda y vea que le sirve, hace falta que lo quiera. Eso lo consigue un texto que le cuenta su situación y cómo queda después de contratarte.
Ese hueco es tu página de venta. Mientras esté vacío, todo lo que haces por delante se queda a medias.
Quién eres, tu formación, tus servicios. Hace falta, y quien entra tiene que ir uniendo las piezas por su cuenta.
Le pone nombre a lo que le pasa, le cuenta qué incluye tu propuesta, cuánto cuesta y qué tiene que hacer ahora. Un solo destino y una sola decisión.
Escrita por mí y maquetada en HTML con un diseño cuidado y bonito, como si te la hubiera hecho una diseñadora web. Con tus colores de marca y tu tipografía, y con el botón que quieras: un WhatsApp, tu agenda para que reserven una llamada o un enlace de pago directo.
Tú me cuentas qué incluye: sesiones, horas, temario, fases. Yo lo paso a lo que tu clienta va a conseguir y a por qué le compensa decidirse ahora.
Te la mando, la lees con calma y me pides los cambios que quieras. Los hago y te la devuelvo lista.
Te explico qué frases e ideas de tu página puedes llevar a tus redes, a un email o a tu negocio físico, para contar lo mismo en todos los sitios y que todo lleve a la misma página.
Justo después del pago te pido lo que necesito para conocer tu servicio. Te haré algunas preguntas y te pediré ciertas cosas, como lo que ya tengas escrito o tus colores de marca.
Si me queda alguna duda sobre tu negocio, te escribo. Después trabajo tu servicio hasta convertirlo en el texto que tu clienta necesita leer para querer contratarte a ti.
La revisas, me pides los ajustes que quieras y la publicas. Desde ese momento tienes un sitio al que llevar a la gente desde tus contenidos, tus conversaciones y tus mensajes.
Como lo diría ella
«Programa de seguimiento nutricional de cinco sesiones, con plan personalizado.»
Contado para que se quiera
«En cinco semanas dejas de empezar la dieta cada lunes. Comes con un plan que cabe en tu vida de verdad y sabes qué hacer el día que te sales de él.»
Como lo diría ella
«Taller de acuarela de ocho horas, con material incluido.»
Contado para que se quiera
«En una tarde pintas un cuadro que querrás colgar en tu salón, aunque llegues diciendo que tú no sabes dibujar.»
El servicio es el mismo. Con la segunda versión, quien lee sabe qué gana.
Cada vez que cojo el servicio de una clienta y le escribo su página, lo que más me dicen al leerla es que he puesto en palabras justo lo que querían decir.
He escrito decenas y decenas de páginas de venta. Me dedico al marketing y a la comunicación desde hace muchos años, estudié periodismo y comunicación. He trabajado con más de 200 negocios y he acompañado a más de 150 en España.
Te da el sitio al que llevarlos y el argumento para convencerlos. Llevarlos hasta ahí lo haces tú, con tus contenidos, tu base de datos y tus conversaciones.
Para una. Cuando te pregunte, eliges cuál.
No hay sesiones ni horarios. Me respondes cuando puedas y yo escribo. Todo lo demás va por escrito.
El viernes 6 de noviembre a las 23:59 se cierra el plazo. No sé cuándo volveré a abrirlo, ni si lo haré.
Tienes algo bueno que ofrecer. Lo escribo yo para que quien llegue lo entienda y lo quiera. Hasta el viernes 6 de noviembre a las 23:59, 197 €.
Quiero mi página · 197 € hasta el viernes